Entradas Etiquetadasmonocultivos
Una alternativa a los monocultivos
Segunda Feria Provincial de Semillas
Por Florencia Yanniello
Se realizará el sábado 24 en el Parque Pereyra Iraola y se propone como un espacio de intercambio de semillas nativas y criollas y de reflexión sobre la biodiversidad agrícola. Habrá exposiciones, talleres y disertaciones sobre desarrollo rural sustentable y agroecología, además de actividades culturales.
En un contexto agitado social y políticamente a raíz del conflicto del campo, que trajo consigo la discusión sobre la producción de monocultivos y sus perjuicios ambientales, se realizará la Segunda Feria Provincial de semillas Nativas y Criollas “Sembrando Esperanza”, una iniciativa que busca consolidarse como un espacio anual de encuentro e intercambio, que contribuya a concientizar sobre la importancia cultural, económica y social de producir y conservar semillas nativas y criollas.
El objetivo de la Feria es recuperar y mantener la biodiversidad agrícola y alimentaria y así ayudar a gestar un nuevo modelo de agricultura y desarrollo rural. Además será un espacio para difundir la agroecología y la agricultura urbana como formas de producción sustentable.
La comisión organizadora está compuesta por diferentes organismos e instituciones, tales como la Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de Bs. As, la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas en la Argentina, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción de la Provincia de Buenos Aires, el Movimiento Agroecológico de Latinoamérica y el Caribe, el INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, entre otros.
Además, desde la Universidad Nacional de La Plata, participará de la Feria la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria, un espacio transdisciplinario integrado por las Facultades de Ciencias Naturales y Museo, Trabajo Social, Ciencias Agrarias y Forestales, Ciencias Exactas, Humanidades y Ciencias de la Educación y Periodismo y Comunicación Social.
Fernando Glenza, coordinador de la Cátedra, manifestó que la Feria se propone como una alternativa a los tan difundidos monocultivos y al ‘modelo sojero’.
“Todo monocultivo es malo por cuestiones ecológicas, económicas y sociales. Se transforma en una monocultura de la rentabilidad que expulsa a los pequeños y medianos productores dejándolos fuera de la escala productiva. Además se destruyen los suelos por el uso de herbicidas y la contaminación de las napas por la fertilización química, la agricultura de monocultivos es totalmente destructora del ambiente”, denuncia Glenza, evidenciando la postura de la Cátedra frente al actual modelo agropecuario.
La Feria de Semillas será un espacio en donde se fomentará la diversidad en los cultivos y la producción agrícola a pequeña escala. En este sentido, Glenza manifiesta: “Hasta en las verdulerías se puede observar que cada vez hay menos variedad: un sólo tipo de zapallo, uno o dos tipos de papas; antes no era así, había mayor diversidad, y por lo tanto se comía mejor. Las lentejas o los garbanzos ahora se producen en Brasil o Chile, porque ya casi no se hacen más aquí, porque es más negocio hacer soja o maíz para exportación”.
La Comisión Organizadora de la Feria considera que la expansión de los monocultivos se facilitó por la falta de políticas adecuadas y que esto llevó a que el país pierda su diversidad y con ella, su posibilidad de producir y distribuir los alimentos que su pueblo consume.
“Todo esto, no se está fomentando desde el Estado, pero nosotros tenemos responsabilidad como consumidores y debemos involucrarnos”, expresa Fernando Glenza.
La Feria se llevará adelante el próximo sábado 24 desde las 8 en “La Casona Santa Rosa”, ubicada en el Parque Pereyra Iraola, Camino Centenario, entre Buenos Aires y La Plata.
Durante toda la jornada habrá exposición de puestos, con semillas, productos y experiencias de los diferentes productores y organizaciones participantes, además de charlas, talleres y disertaciones.
22 Mayo 2008
El conflicto del Campo
El debate sobre los monocultivos
Por Florencia Yanniello
En plena negociación, el conflicto entre el campo y el gobierno, no se limita sólo al debate de las retenciones, sino que afloran también cuestionamientos al modelo de desarrollo y a la distribución de la riqueza. Susana Martínez, Directora del Departamento de Ambiente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP, expresa su posición frente a ‘los otros temas’ subyacentes del conflicto.
El conflicto del campo saco a luz un debate que se está dando en muchos ámbitos y niveles de la sociedad y que va más allá de las retenciones. Se abrieron numerosas discusiones en distintos ejes que proponen revisar las políticas agropecuarias y también el modelo de producción. Uno de los temas más polémicos es la producción de monocultivos, además, también se habla de los pooles de siembra y de la sustentabilidad de este sistema agropecuario.
La comunidad empezó a interesarse, a raíz del enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, por la producción de monocultivos, que aparentemente, ante la opinión pública tiene mala prensa. Se dice que una agricultura basada en commodities es perjudicial y que el monocultivo de soja en la mayoría del territorio destinado a la agricultura, perjudicaría ambientalmente al suelo y al agua, en resumen, a los ecosistemas.
La Directora del Departamento de Ambiente y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata, la Ingeniera Agrónoma Susana Martínez, admite que los monocultivos, y el uso indebido de fertilizantes y agroquímicos perjudican al suelo y contaminan el agua, pero manifiesta que los productores y los asesores, prevén esta situación a través de las rotaciones y monitoreos, logrando adecuadamente los controles químicos. Además aclara que cuando un dueño alquila el campo para la siembra de soja, en el contrato queda estipulada la obligación del arrendatario a incluir las rotaciones.
Otro cuestionamiento que se le hace a los productores es que la soja, en este caso, atenta contra la biodiversidad, ya que la producción de un solo tipo de cultivo hace que desaparezcan pequeñas especies autóctonas. Se puede observar con claridad un ejemplo en Perú, en donde se cultivaban históricamente diferentes tipos tubérculos del altiplano, especies que fueron desplazadas por el monocultivo de papa blanca y que ya no se pueden recuperar.
En este sentido, la Directora del Departamento de Ambiente y Recursos Naturales, manifiesta que “todo cultivo que este mal manejado puede incidir en la pérdida de la biodiversidad”. Además, explica que por ese motivo en la actualidad la figura del ingeniero agrónomo ha tomado relevancia y los chacareros lo tienen en cuenta a la hora de cultivar.
“También atenta contra la diversidad y la contaminación, en mayor medida, la producción de hortalizas en el predio urbano y de eso no son responsables solamente los productores”, declara la Ingeniera Martínez, agregando que la política agropecuaria debería contemplar a las producciones en zonas urbanas.
“La Provincia de Buenos Aires debiera hasta subsidiar a los pequeños productores para obligarlos a encamisar los pozos de riego, porque este es un problema gravísimo en los cinturones hortícolas del país que rodean a las ciudades y que al no diferenciarse los límites, el peligro es cada vez mayor y nadie hace nada. A solo 13 Km del Centro empiezan las quintas y no veo una preocupación muy grande por parte de las autoridades municipales y provinciales”, denuncia Martínez.
En el marco de los desabastecimientos consecuentes del paro del campo, la gente comenzó a preocuparse por la falta de alimentos y esto trajo a discusión la problemática de la escasa producción local y regional.
Los pequeños productores que antes abastecían a las ciudades están paulatinamente desapareciendo y no existen más mercados municipales. Muchos consideran que el modelo sojero termina con el modelo campesino de las granjas y de la agricultura regional, y así surgió el interrogante acerca de la posibilidad de que las producciones regionales abastezcan a las ciudades nuevamente y la necesidad de un modelo que fomente el desarrollo de economías de baja escala o campesinas.
“Hay que diferenciar entre los productores intensivos que abastecen a los centros poblados produciendo hortalizas, huevos, pollos, etc. que se dedican a eso porque extensión de su tierra se lo permite y los que tienen tierra suficiente para explotarla con cultivos extensivos, pero no tiene financiamiento adecuado para poder tecnificarse, que son los que conocemos como pequeños productores”, explica Susana Martínez. Además, expone que existe una cuestión económica, asociada a que el pequeño productor, no pueda evolucionar por la existencia de otros que “se quedan con las ganancias en el circuito comercial”.
“Los mercados municipales, que se abastecen de cultivos intensivos, desaparecen entonces por una cuestión cuyos responsables han sido los gobiernos municipales, provinciales y nacionales, que no han desarrollado una política agropecuaria que proteja tanto a los productores pequeños, como a los grandes que son los generadores de las divisas de nuestro país”, manifiesta la Ingeniera Martínez.
Es interesante y fructífero que estas cuestiones se conviertan en temas de interés público y sean discutidos cotidianamente, porque habla de una sociedad preocupada e inquieta por el actual modelo de producción agrícola, que tiene numerosos aspectos cuestionables, desde diversos puntos de vista.
14 Mayo 2008