El humo en Buenos Aires

Algo huele mal

Por Daiana Melón

U

n día el cielo amaneció gris. Las calles se tiñeron con una densa humareda que cubrió amplias zonas de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos. El gobierno acusó a los productores agropecuarios, que se encargan de la siembra de soja, por la quema de pastizales, mientras que estos respondieron asegurando que era una maniobra política para mancharlos, dentro del contexto de una guerra desatada por las retenciones impuestas al campo en el mes de marzo. Y en medio de toda esta cortina de humo; el pueblo.

Mientras que en la televisión se debatía la falta de insumos en los supermercados y la suba en los precios de productos alimenticios, la gente transitaba las calles en medio de una nube gris compuesta por monóxido de carbono, material particulado y otros contaminantes secundarios producidos por la fotoquímica (la química inducida por los rayos del sol), entre los cuales el principal puede llegar a ser el ozono troposférico, que se forma cerca del suelo.

Si bien se aseguró que esta nube no era tóxica, los niveles de monóxido de carbono, que normalmente son entre 1 y 3 partes por millón por hora, alcanzaron el valor de 15,3.

Por otro lado, el valor normal del material particulado (compuesto por cenizas de los 570 focos de incendio registrados en el Delta, de plomo, metales pesados y azufre) es de 0, 500 miligramos por metro cúbico durante una hora, el cual trepó durante los incendios a 2, 024 miligramos, superando así cuatro veces el nivel admisible,.

La magnitud de la contaminación provocada por este desastre ambiental no tiene antecedentes, por lo cual los efectos perjudiciales a lago plazo son desconocidos. Por el momento, los únicos problemas de salud que se han presentado son irritaciones en la piel y en los ojos, así como también en las vías aéreas superiores. Los más perjudicados son aquellos que sufren enfermedades respiratorias crónicas, quienes tuvieron que enftentar una exacerbación de los síntomas.

Mientras que desde el oficialismo se aconsejaba no salir de los hogares, dotaciones de bomberos (escasos para la magnitud de los incendios) trabajan para apagar los focos de fuego con la ayuda de unos látigos especiales. Los pocos helicópteros para ayudar con la tarea tardaron en llegar, demostrando así la incapacidad que Argentina posee para hacer frente a este tipo de desastres.

La Secretaria de Medio Ambiente, Romina Piccolotti, y el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, denunciaron frente al juez Ramiro González, a cargo de una unidad que se dedica a investigar infracciones medioambientales, a cerca de 200 propietarios de campos de las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos, por el delito de estrago, que se castiga con hasta seis años de cárcel.

Frente a esto, se abren algunos interrogantes: ¿por qué el Gobierno no actuó el 3 de abril cuando se presentaron los tres primeros focos de fuego en la zona del Delta?, ¿no se podría haber evitado esta extensa nube de humo?, ¿Por qué se investiga en este momento si este tipo de incendios ya venían siendo denunciados en Entre Ríos desde hacía ya tiempo?, ¿Será que el pueblo es la víctima principal de esta batalla que se desató entre el campo y el Estado?

Anuncios