Neuquén: privatización de costas públicas

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Puerto Madero en el Limay

por Irina Gari – desde Neuquén

Las líneas de ribera del Limay no son una excepción a la ola privatizadora de espacios públicos con la que nos tropezamos los habitantes de los pagos más australes de nuestro país. La capital neuquina no solo sufre un déficit habitacional y colapso de los servicios públicos, sino que de ahora en más tampoco contará con el acceso a su río, núcleo de la vida social de la misma.

Todo comenzó con el llamado proyecto “Paseo de la Costa”. Y desde ese momento empezamos mal, ya que lejos esta de ser un paseo. Mas que eufemismo, ¡FLOR DE MENTIRA!

Curso permanente de agua, islas, centros comerciales cercanos, y capital privado deseoso de comprar. Cual receta de torta, nos faltaba solo un ingrediente: era necesaria la clásica marioneta del Estado, a partir de lo cual se crea CORDINEU, una sociedad del Estado que integra municipio con Provincia para materializar este ambicioso proyecto. El mismo comprende 20 Km. a lo largo del margen Norte de la costa y 598 has., de las cuales se pretende destinar sólo un 14% a espacio publico (que son algunos de los balnearios ya existentes). En la siguiente imagen se representa con verde los espacios a reestructurar que implican al proyecto.

Fuente: CORDINEU (www.cordineu.gov.ar)

La isla 132 era refugio de una gran biodiversidad, e históricamente debido a su ubicación, era lugar de recreación por excelencia de la población neuquina. Se podría decir por esta razón que este sector del proyecto es el sector socialmente mas valorizado, a donde asistían aquellas personas imposibilitadas de pagar un arancel de un club, y en donde se atenta de peor forma sobre el patrimonio natural de esta ciudad. Pero echemos un vistazo al discurso de Cordiineu: “La Corporación lleva adelante un modelo de gestión innovador, no sólo en los procedimientos de concertación entre el sector público y privado, sino también en la ocupación del suelo y el espacio público y en la realización de significativas obras de infraestructura en un área subutilizada”. Los clásicos espejitos de colores: son innovadores, ocupan un espacio inutilizado y seguramente traerán más puestos de trabajo para combatir la desocupación.

Se estima, solo para la Isla 132, la localización de equipamiento comercial, gastronómico, hotelero, equipamiento administrativo para empresas, equipamiento urbano cultural, teatro, museo, centro de convenciones, equipamiento recreativo deportivo, club Deportivo Náutico y un parque urbano. El capital privado que invierte en este proyecto viene del mismo bolsillo que se encargó de la reestructuración del actual Puerto Madero, así que demás esta decir en qué se ambiciona convertir ese espacio.

A su vez, con fondos desde cordineu, se solventan los gastos en la infraestructura de servicios, parques y peatonales, defensa de costas y el ya inaugurado puente. Para ser más claros, el grueso de la inversión en infraestructura se toma como obra pública, y las ganancias se las llevan las empresas. Se estima que el espacio que comprende al proyecto necesitaría para su abastecimiento exactamente lo mismo que consume la ciudad de Neuquén, y ni mencionar la infraestructura de tratamiento de efluentes, que no se encuentra ni en los planes.

Esto, en un contexto rozando con la emergencia habitacional, el colapso de los servicios básicos, la pérdida de espacios de recreación, espacios cada vez mas contaminados, y el saqueo incesante a nivel nacional de los recursos naturales resulta en una negligencia inaceptable.

La realidad nos demuestra a los neuquinos un avasallante alambrado que se nos viene encima.

No queremos un Puerto Madero.

Una isla no se regala con moño.

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