Revalorización de semillas locales

Promueven la investigación participativa

entre técnicos y agricultores familiares

La iniciativa parte de un acuerdo entre el Grupo de Productores de Tomate Platense y el IPAF Pampeano, un instituto perteneciente al INTA que tiene como finalidad fomentar la pequeña agricultura familiar. Investigarán que tomate platense es el mejor.

Por Gilda SelisLa investigación entre profesionales del IPAF Pampeano (Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar) y el Grupo de Productores de Tomate Platense (GTP) tendrá como principal objetivo evaluar las distintas poblaciones de tomate platense para determinar cuál es la mejor en cuanto a su rendimiento, características organolépticas y nutricionales.

El ingeniero agrónomo Guillermo Cap informó que el proyecto durará tres años y se utilizará como estrategia de trabajo la Investigación – Acción Participativa (IAP). La propuesta consiste en investigar de forma conjunta intercambiando saberes entre la experiencia de los productores y el conocimiento científico de los técnicos del IPAF Pampeano y los extensionistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata, quienes a cargo del ingeniero agrónomo Juan José Garat, vienen trabajando con el GTP para rescatar y difundir la producción de este tomate.

“Entendemos que los agricultores familiares son actores claves ya que son a la vez consumidores y productores que viven donde producen y que necesitan de una tecnología agroecológica adecuada que contribuya al desarrollo local”, aseguró Cap, quien se desempeña como representante del IPAF Pampeano, un instituto creado para diagnosticar los problemas y demandas de los distintos sectores productivos de la zona pampeana y que reconoce al productor familiar como sujeto de conocimiento y no como objeto de investigación.

“Una de las cuestiones estratégicas para poder avanzar y no depender de los insumos externos es revalorizar las semillas locales, porque el pequeño productor no puede acceder a una tecnología de insumos”, expresó Cap. Y agregó que por ello se evaluarán distintas poblaciones de tomate platense, ya que tienen mayor adaptación a la zona que las semillas comerciarles, que además son transgénicas.

La investigación se basará en un seguimiento de la siembra del tomate hasta su cosecha y se medirán ciertos parámetros de producción para ver cómo responden esas poblaciones a distintos factores. “Nos gustaría estudiar su rendimiento y monitorear las enfermedades y plagas”, afirmó Susana Parrillo, una de las productoras de tomate platense en Colonia Urquiza. Además, agregó que le interesaría saber qué características nutricionales poseen las distintas poblaciones del tomate y cómo funcionan con los cultivos asociados como por ejemplo con la albahaca o el copete.

Por su parte Aníbal Tonello, que pertenece al GTP desde el 2003, quiere saber cuál es el tomate platense que rinde más, el que tiene menos florón, y el que menos se raja. En cuanto a la estrategia de trabajo, Tonello dijo: “Es un desafío”, pero se mostró interesado ya que considera que aportará su experiencia como productor y asimismo, aprenderá a investigar con la ayuda de los profesionales.

Según los técnicos, la metodología del ensayo consistirá en definir los objetivos a lograr, hacer un diagnóstico analizando los sistemas de producción, ver las dificultades y/o potencialidades, desarrollar un plan de trabajo, implementarlo, monitorear, y por último realizar una evaluación final.

El ingeniero Garat aseguró: “La Investigación – Acción Participativa generará conocimiento basado en el diálogo y en la integración de saberes desde la práctica, por lo que es un proceso complejo y con sus tiempos, que implicará un esfuerzo compartido de búsqueda, análisis, conceptualización y sistematización entre ambas partes.”

Rescate y difusión del tomate platense

El tomate platense se caracteriza por ser un tomate achatado, con rayas de color verde oscuro y por tener un intenso sabor, ligeramente ácido. Comenzó a producirse en La Plata a partir de 1930 pero el auge se dio entre 1940 y 1980 cuando lograba desplazar en la preferencia del consumidor a los tomates producidos en otras regiones del país. Debido al uso de nuevas tecnologías y agroquímicos que fomentó la importación de semillas extranjeras al país, a principios de los ´80 se dejó de producir esta hortaliza local.

Sin embargo, el tomate platense recobró importancia cuando un grupo de productores de Gorina, Etcheverry, Colonia Urquiza y Melchor Romero con el asesoramiento de la UNLP, se propuso rescatar esta antigua producción típica de la región y convertirlo en un cultivo alternativo de bajo costo para los pequeños productores. De esta manera se formó el Grupo de Tomate Platense que viene trabajando en conjunto desde 1999 con profesionales de la Cátedra de Extensión Rural y del Curso de Agroindustrias de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP.

“El Proyecto para el Rescate y la Difusión del Tomate Platense apunta a revalorizar su cultivo como producto cultural de la región y promover la conservación localizada de tomate platense”, afirmó el ingeniero agrónomo y director del Proyecto de Extensión, Juan José Garat.

Por su parte, la co-directora del proyecto, Gabriela Bello explicó que lo que se persigue es crear un producto distinto, y ese elemento diferenciador es el sabor. “Los tomates que se obtienen con las nuevas tecnologías superan en rendimiento, estética y duración al viejo tomate platense, pero lo hacen a expensas de un sabor que el tomate platense aún conserva”, concluyó la ingeniera agrónoma.

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