Informe especial: Los entramados económico-políticos detrás del IIRSA

Ventrílocuos del mundo

Representantes del poder político y económico mundial, mediante el impulso de proyectos para la construcción de infraestructura, el establecimiento de foros y congresos, y las donaciones a movimientos sociales, buscan legitimar el saqueo de bienes comunes en América Latina.

Por Daiana Melón

La Real Academia Española define al poder como el “dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo”. Esta definición puede utilizarse para analizar las relaciones de fuerza que se entretejen en el mapamundi actual, los “ganadores” y “perdedores” que este sistema arroja, un sistema en el cual quienes resultan victoriosos adquieren la capacidad de poner precio a la vida humana, basándose en el lugar que se ocupe en la geopolítica mundial.

En el año 1991, el por entonces vicepresidente de Asuntos Económicos del Banco Mundial (BM), Lawrence Summers, redactó un memorándum interno en el que planteaba que el organismo financiero debía alentar el traslado de las industrias sucias a los países del denominado “Tercer Mundo”. En el comunicado, Summers manifestaba: “Yo creo que la lógica económica detrás de verter una carga de desperdicio tóxico en el país con más bajo salario es impecable y deberíamos hacer frente a eso” [1].

Cuando en el año 1992, debido a una interna dentro del BM, el circular interno se filtró llegando a manos de los medios de comunicación, José Lutzenberger, quien en ese momento era Secretario de Medio Ambiente de Brasil, escribió y publicó una carta  en la cual realizaba una profunda crítica a lo planteado en el memorándum y sostenía: “Su razonamiento es perfectamente lógico pero totalmente insano (…) Si el Banco Mundial lo mantiene como vicepresidente perderá toda credibilidad. Para mí, confirmará lo que yo a menudo he dicho…la mejor cosa que puede pasar es que el Banco desaparezca” [2]. A los pocos meses de la difusión de este comunicado, Lutzenberger fue presionado para dimitir a su puesto, mientras que Summers continuó como directivo del organismo financiero.

En el año 1996, cuando Summers ocupaba el puesto de Subsecretario del Tesoro Estadounidense (durante la Administración de Bill Clinton), participó de la 37º Reunión Anual de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que se reunió en la ciudad de Buenos Aires. Durante este encuentro, el presidente del BID, Enrique Valentín Iglesias García, anunció una inversión en infraestructura para la integración de América Latina a raíz de 15 a 20 mil millones de dólares anuales, destinadas a las áreas de energía, comunicaciones, transporte, agua y saneamiento. Esta fue la primera aparición del proyecto Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).

Infraestructuras para la devastación

El proyecto IIRSA fue presentado oficialmente durante la Reunión de Presidentes de América del Sur, realizada en la ciudad de Brasilia en agosto del año 2000, tomando como base un documento presentado en el encuentro por Enrique Iglesias García, quien en ese momento continuaba siendo presidente del BID.

En un comunicado emitido durante la reunión, los presidentes de los países del Cono Sur, sostuvieron: “Los mandatarios de la región tomaron nota con especial satisfacción del Plan de Acción para la Integración de la Infraestructura Regional en América del Sur [elaborado por el BID], que contiene sugerencias y propuestas, con un horizonte de diez años, para la ampliación y la modernización de la infraestructura física de América del Sur, en especial en las áreas de energía, transportes y comunicaciones, con la finalidad de configurar ejes de integración y de desarrollo económico y social para el futuro espacio económico ampliado de la región”[3]. De esta forma, con la complicidad del Poder Político Latinoamericano, los organismos internacionales de mayor influencia financiera se introducían en la región.

El IIRSA es un proyecto que tiene por objetivo desarrollar infraestructuras en el área que abarca los países de: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Con una estimación inicial de aproximadamente 37 mil millones de dólares, se planificó avanzar en la construcciones de carreteras, oleoductos, gasoductos, hidrovías, puertos marítimos y fluviales, represas y tendidos eléctricos y de fibra óptica. Dichas construcciones serían financiadas por el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLAT) y bancos privados, tales como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. Por su parte, los países “beneficiados” por las obras acordaron garantizar la devolución total de los créditos.

En su sitio web, el Corporación Andina de Fomento sostiene: “La infraestructura regional [en referencia al IIRSA] se diseña en función de las necesidades sociales y los negocios y cadenas productivas con grandes economías de escala a lo largo de estos ejes, bien sea para el consumo interno de la región o para la exportación a los mercados globales” [4].

América del Sur es una de las áreas del planeta más ricas en bienes comunes, gas natural, petróleo, minerales y grandes reservas de agua dulce; repleta de diversos ecosistemas, tales como selvas, cordones montañosos, mares y ríos, tierras sumamente fértiles. Por sus características tanto ambientales como económicas, ha adoptado el rol de proveer al mundo de materias primas y productos agrícolas. Sus mayores divisas se centran en la explotación y exportación de recursos, productos agrícolas y, principalmente, de semillas genéticamente modificadas, tales como la soja o el trigo, entre otros.

La mayor parte de los ejes en los que el IIRSA divide a este sector del continente están planteados para eliminar las barreras naturales (cordillera, bosque, montaña, selva), ampliar e interconectar los ríos e inclusive los océanos Pacífico y Atlántico, mejorar el transporte interno y la infraestructura vinculada a la industria, con el único y principal objetivo de beneficiar a las grandes corporaciones asentadas en la zona. Semilleras, grandes productores agrícolas, mineras, pasteras, entre tantas otras empresas trasnacionales que se verán favorecidas a partir de la profundización del proyecto.

Mientras tanto, las sociedades que habitan estas zonas no son consultadas ni informadas acerca de los proyectos que se desarrollaran. Muchas comunidades se ven expuestas a inundaciones causadas por la construcción de represas o el cambio en los cauces de los ríos; muchísimas familias deben emigrar de sus territorios a causa del avance de proyectos o fronteras de cultivos; se destruyen ecosistemas enteros donde se encuentran asentadas comunidades originarias. De esta forma, los latinoamericanos se transforman en los principales perjudicados de un plan estratégicamente elaborado para vaciar estos territorios y gran parte de las riquezas ambientales son catalogadas como obstáculos por eliminar.

En un documento difundido, en el año 2002, por el Banco Interamericano de Desarrollo sostienen: “El comercio, la inversión y el movimiento de personas está aún obstruido y a veces desalentado por barreras físicas, institucionales y sociales en las fronteras, y en los corredores principales de comercio intra e inter-regional (…) Las redes de ríos en América del Sur tienen un enorme potencial de transporte. Hay una cantidad significativa del transporte fluvial en las tres principales cuencas (Amazonas, Orinoco y Paraguay-Paraná). Estos ríos sirven como grandes estuarios que facilitan el acceso de envíos al extranjero” [5].

El agua cotiza en Bolsa

Un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirma que en la actualidad cerca de 1.200 millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, mientras que 500 millones se aproximan a esta situación y, según estimaciones realizadas por científicos, para 2025, 1.800 millones de personas habitarán en países o regiones con una carencia hídrica absoluta [6]. Si bien el 70% de la superficie mundial está cubierta por agua, el 97,5% es salada, es decir, no apta para el consumo. En este contexto, el oro azul se transforma en un elemento estratégico.

América del Sur posee alrededor del 26% de los recursos hídricos mundiales [7]. En este sector del planeta está ubicado el acuífero Guaraní, que es el tercero de mayor tamaño del mundo y el número uno del Continente. Sobre él se emplaza el Eje del IIRSA denominado Capricornio, cuyos proyectos vinculados al transporte, tanto marítimo como terrestre, tienen por objetivo crear pasos fronterizos más accesibles y, de esta forma, resolver el obstáculo que –para ellos– significa la Cordillera de los Andes.

Uno de los ejes que plantea el IIRSA es el que se extiende a lo largo del curso de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay y Plata, en donde entran en contacto territorios tanto de Argentina como de Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y se sitúan 117 puertos (64 argentinos, 3 bolivianos, 11 brasileños, 38 paraguayos y uno uruguayo). Las riquezas naturales de estas tierras generan la “preocupación” de organizaciones tales como Conservación Internacional [8] –dirigida por el ya famoso Douglas Tompkins– que ha comprado, en la provincia de Corrientes, alrededor de 205 mil hectáreas ubicadas sobre los Esteros del Iberá, el sistema de humedales más grande del planeta.

En esta zona se planea realizar una hidrovía que facilitará el transporte, a partir del desarrollo de un sistema de navegación que tendrá un impacto negativo en los humedales, afectando además la recarga del acuífero Guaraní, a causa de la utilización intensiva de estos canales. Esta vía marítima despierta un especial interés en organismos y poderes mundiales, tal como lo plantea el documento “Territorialidad de la dominación” [9]: “La hidrovía Paraguay-Paraná atraviesa el eje Capricornio justo en la triple frontera, que es, a la vez, uno de los puntos críticos del equilibrio estratégico, ecológico y económico regional. Es aquí mismo donde Estados Unidos pelea por instalar una base militar y, por lo pronto, coloca oficinas del FBI y de la DEA [Drug Enforcement Administration: Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas], hace aprobar localmente leyes antiterroristas y negocia convenios de inmunidad para sus tropas”. De esta forma, las obras vinculadas con el manejo del agua dulce, la creación de hidrovías o de represas, adquieren una especial importancia dentro del proyecto IIRSA.

Donaciones turbias

AVINA es una “fundación filantrópica” creada en 1994 por el empresario de origen suizo Stephan Schmidheiny –acusado por un tribunal italiano de ser responsables de la muerte de miles de personas por el uso ilegal de amianto en sus materiales de construcción, mientras fue propietario de la multinacional Eternit [10]–, que tiene por objetivo “Contribuir al desarrollo sostenible de América Latina fomentando la construcción de vínculos de confianza y alianzas fructíferas entre líderes sociales y empresariales, y articulando agendas de acción consensuadas” [11].

Avina otorga préstamos a ONG’s, asambleas y asociaciones latinoamericanas que estén involucradas en la lucha y resistencia frente a problemáticas ambientales. Entre sus principales donantes se encuentran: Cargill, Fundación Bunge y Born, Fundación Diario La Nación,  Fundación IRSA, Fundación Noble, Fundación YPF, Ingenio Ledesma, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Fundación Monsanto, Repsol YPF, Emprendimientos Rurales Los Grobo, Fundación Loma Negra, entre muchos otros.

Entre sus máximas, Avina promueve la privatización del agua y su categorización como un recurso estratégico y un negocio rentable. Junto al CARE Internacional y Ecología y Desarrollo, han creado el Consorcio del Agua Clara, con el objetivo central de promover los servicios de agua y saneamiento como un negocio inclusivo.

Por otra parte, Schmidheiny participa del Global Water Partnership (GWP: Asociación Mundial del Agua), un organismo internacional creado en 1996 con la misión de apoyar el desarrollo sostenible y la gestión de los recursos hídricos en todos los niveles. Esta institución sostiene que: “El agua es un bien público y tiene un valor social y económico en todos sus usos competitivos” [12].

Además, Schmidheiny fue, hasta el año 2007, dueño de la compañía Amanco, una empresa dedicada a  producción y venta de fluidos, principalmente agua. El presidente ejecutivo de esta empresa, Roberto Salas, manifestó, durante el 3º Latin American Leadership Forum (Foro Latinoamericano de Liderazgo), la existencia de un potencial de entre 25 mil a 35 mil millones de dólares en proyectos de infraestructura para América Latina y reconoció al IIRSA como el proyecto estratégico de los empresarios líderes [13].

El Club del terror

El Club de Bilderberg es un grupo compuesto por miembros de la elite mundial, dueños de corporaciones, de medios de comunicación y líderes políticos de los países más importantes del mundo que se reúnen –con total discreción– una vez al año para tomar decisiones que atañen a la economía global. Comenzaron a reunirse en el año 1954 en el Hotel Bilderberg (ubicado en Oosterbeek, Holanda), en una reunión organizada por el Príncipe Bernardo.

El Club cuenta con la asistencia de personalidades reconocidas en el plano económico y político, miembros de diversas universidades, de los más importantes medios de comunicación e instituciones internacionales, tales como el BID, el BM, la ONU y la OTAN.

Tal como lo plantea el periodista de origen ruso, Daniel Estulin, en su libro “La verdadera historia del Club Bilderberg” [14], los principales planes del grupo son: “establecer un solo gobierno planetario con un único mercado globalizado, con un solo ejército y una única moneda regulada por un banco mundial (…) unos servicios internacionales que completarán la destrucción de cualquier identidad nacional a través de su subversión desde el interior (…) El control de toda la humanidad a través de medios de manipulación mental (…) Las industrias canadienses y estadounidenses que queden serán exportadas a países pobres como Bolivia, Perú, Ecuador, Nicaragua, etc., en los que existe mano de obra barata (…) La muerte de cuatro mil millones de personas, a las que Henry Kissinger y David Rockefeller llaman bromeando “estómagos inservibles”, por medio de las guerras, el hambre y las enfermedades (…) Una ONU poderosa que se convierta finalmente en un gobierno mundial”.

Durante de la década del 90’, cuando se dio inicio al trasladó de las industrias sucias hacia países de América Latina y África, Lawrence Summers, por entonces vicepresidente de Asuntos Económicos del Banco Mundial,  fue un miembro activo de las reuniones. Entre 2009 y junio de 2011, Summers presidió el Consejo Económico Estadounidense, participando de Bilderberg como uno de los representantes del país occidental.

En los últimos años, el Club viene debatiendo, entre muchísimos otros temas, la problemática que se plantea a futuro con respecto a la escasez del agua dulce. Sostienen que es un bien estratégico que debe ser considerado como una mercancía. Paradójicamente, en algunas de las últimas reuniones Stephan Schmidheiny, presidente de Avina, estuvo presente.

Daniel Estulin afirma: “No es un Gobierno Mundial o un Nuevo Orden Mundial como mucha gente cree equivocadamente. Más bien la ideología es la de UNA EMPRESA MUNDIAL S.A. (…) La idea tras cada encuentro Bilderberg es la creación de lo que ellos llaman LA ARISTOCRACIA DE PROPÓSITO, entre élites europeas y norteamericanas con vitas a gestionar el planeta de la mejor forma posible. En otras palabras: la creación de una red global de carteles gigantes. Más poderosos que cualquier nación de la Tierra, destinados a controlar las necesidades vitales del resto de la humanidad” [15].

Así, desde las más profundas urdimbres del poder, un grupo reducido de personas marcan en secreto el camino político-económico a seguir y determinan los precios de los bienes comunes, de los gobiernos cómplices y de la vida humana. No necesitan mostrarse, la dominación cuando es oculta es más efectiva.

NOTAS

[1] http://www.whirledbank.org/ourwords/summers.html

[2] http://www.whirledbank.org/ourwords/summers.html

[3] http://www.iirsa.org/BancoMedios/Documentos%20PDF/comunicado_brasilia_esp.pdf

[4] http://www.caf.com/view/index.asp?ms=19&pageMs=61641

[5] http://www.iadb.org/res/publications/pubfiles/pubB-2002E_1805.pdf

[6] http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/scarcity.shtml

[7] http://horus.psa.es/webesp/projects/solarsafewater/documents/libro/01_Capitulo_01.pdf

[8] http://www.conservation.org/Pages/default.aspx

[9] Ana Esther Ceceña, Paula Aguilar y Carlos Motto. “Territorialidad de la dominación. Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA)”. http://www.geopolitica.ws/media_files/download/IIRSA.pdf

[10] http://noticias.terra.com.ar/justicia-italiana-pide-20-anos-de-carcel-para-dos-accionistas-de-eternit,fa0fa2fce45f0310VgnVCM3000009af154d0RCRD.html

[11] http://www.avina.net/esp/Que-Hacemos.aspx

[12] http://www.gwp.org/en/About-GWP/Vision-and-Mission/

[13] Sergio Daniel Verzeñassi del Foro Ecologista de Paraná. “Amanco, Avina y el agua dulce de América Latina”. www.ecologiasocialnqn.org.ar/amanco.htm

[14] Estulin, Daniel. “La verdadera historia del Club Bilderberg”. Editorial Planeta. España, 2005.

[15] http://www.danielestulin.com/2011/06/14/informe-reunion-club-bilderberg-2011-en-espanol/


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