Apuntes sobre la Semana de la Ciencia Digna

     La investigación al servicio de la ética

La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario se convirtió durante cuatro días en un punto de encuentro entre trabajadores e investigadores de la salud, estudiantes, periodistas, científicos comprometidos con las causas socioambientales, educadores y movimientos sociales. En el marco de la Semana de la Ciencia Digna, que recuerda al fallecido investigador Andrés Carrasco, se realizó el 3° Congreso de Salud Socioambiental. Charlas, música y obras de teatro fueron los medios de este intercambio de saberes.

por Josefina Garzillo, Daiana Melón y Florencia Yanniello

“Nuestra tarea hoy es crear mundos nuevos”, sostuvo el periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi en la conferencia inaugural de la Semana de la Ciencia Digna, que se realizó del 16 al 19 de junio en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).  “El extractivismo revive el hecho colonial, desconoce las poblaciones y plantea relaciones de poder asimétricas. El intercambio de saberes, afectos y los vínculos horizontales entre pensadores, científicos y las comunidades afectadas son la única salida al extractivismo”, agregó.

Las reveladoras palabras del pensador uruguayo resonaron durante todos los días del encuentro, así como también los reiterados homenajes al Doctor Andrés Carrasco -fallecido en mayo de 2014-, reconocido por sus investigaciones en embriología molecular y su compromiso militante con los pueblos fumigados con agrotóxicos.

En la apertura, de la cual participaron autoridades de la UNR, también dio la bienvenida uno de los mentores y anfitrión del encuentro, Damián Verzeñassi, Subsecretario Académico de la Facultad de Ciencias Médicas y Director del Instituto de Salud Socioambiental. “La ciencia se hace a conciencia y con la gente”, manifestó y resaltó que la perspectiva ética es la que debe primar en todo lo que concierne a lo científico y lo tecnológico en América Latina. “Tenemos que profundizar la práctica científica con respecto a lo ambiental y pensar de qué manera investigamos, para quién y para qué”, concluyó.

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Verzeñassi y Zibechi en la apertura de la Semana de la Ciencia Digna

Trabajando por la Ciencia Digna

El Congreso de Salud Socioambiental se realiza desde el año 2011 por iniciativa de la Cátedra de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, siendo este el tercer encuentro. En estos años, se convirtió en un espacio en que confluyen actores involucrados en las problemáticas sociosanitarias de nuestro país y de otros países de América Latina. Allí se problematizan las perspectivas desde las cuales se investiga en las áreas de salud y de ambiente, y se enfatiza en que toda población necesita de una práctica científica crítica, sensible a los problemas de su tiempo; que entienda al conocimiento como una construcción social, histórica y colectiva. Esta vez, colaboraron en la organización del encuentro el Foro Ecologista de Paraná,  la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, GRAIN y la Red de Acción contra la Resistencia Bacteriana (REACT).

Por otro lado, dentro de esta Semana de la Ciencia Digna se llevaron adelante también el 2do. Congreso Latinoamericano de Formación Docente, el 1er. Encuentro de Comunicación y Construcción de la Ciencia, el 1er. Encuentro de la Unión de Científicos comprometidos con la Sociedad (Latinoamérica) y el Foro Estudiantil: educandos-educadores.

Dentro de este marco general, hubo lugar para disertaciones específicas sobre resistencia a los antibióticos -con presencia de investigadores de Perú, Ecuador, Colombia y Argentina, entre otros-, comunicación popular, el rol de sindicatos y hospitales para hacer frente a la crisis sanitaria, la formación profesional en estas áreas, investigaciones sobre los efectos devastadores que las fumigaciones con pesticidas tienen en toda la sociedad -ya sea por el contacto directo en los campos y/o por el consumo de alimentos en las ciudades- a partir del análisis de casos y la presentación de varios libros temáticos como Tierra Arrasada, de Darío Aranda; Envenenados, de Patricio Eleisegui; Malcomidos, de Soledad Barruti y La Patria Sojera, de nuestra compañera Daiana Melón. Todos en sus exposiciones aportaron a develar los efectos del extractivismo (modelo económico de despojo que impera en toda América Latina con monocultivos, megaminería, represas hidroeléctricas y extracción petrolera, entre otras) en sus distintas aristas.

Entre las casi 80 charlas, conferencias y talleres que se realizaron, se presentó el Informe de Monte Maíz, a cargo del Dr. Medardo Ávila Vazquez, Médico Pediatra Jefe de Neonatología del Hospital de Clínica de la Universidad Nacional de Córdoba, quien reveló los datos que arrojó la investigación sobre el impacto de agrotóxicos en la población de esa localidad cordobesa, en donde la tasa bruta de incidencia de cáncer es cinco veces mayor que los casos estimados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en donde se presenta un 25% más de problemas respiratorios tipo asma y casi cinco veces más de abortos espontáneos.

También expuso Alicia Massarini, Dra. en ciencias Biológicas e Investigadora Adjunta de Conicet, su trabajo sobre “Epistemología de la ciencia digna”, problematizando el quehacer científico y haciendo un recorrido histórico sobre la investigación y educación. “En las representaciones sociales sigue primando la concepción clásica, que piensa a la ciencia como un saber que está por encima de los demás, como una autoridad neutral, universal y que evoluciona linealmente, aunque las miradas alternativas hablan de una ciencia contextualizada, que resulta de un consenso y que está vinculada a la política y a la ética; un saber plural, flexible, integrador, crítico y autocrítico, una ciencia pueblocéntrica”, manifestó Massarini.

Otra de las conferencias más concurridas fue la de la periodista francesa Maríe Monique Robin, autora de “El mundo según Monsanto” y de “El veneno nuestro de cada día”, quien disertó sobre crecimiento y decrecimiento, haciendo un pormenorizado análisis de la historia de la economía mundial hasta llegar al extractivismo, sus consecuencias y alternativas.

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La periodista francesa Marin Monique Robin en su conferencia “Crecimiento y decrecimiento”

Se hace camino al andar

La Facultad de medicina de la UNR, y en particular la cátedra que dio origen a este Congreso, tomó la firme decisión de trabajar con y para las comunidades. Un claro ejemplo de esto son las prácticas que estudiantes y docentes realizan en los campamentos sociosanitarios. Estos consisten en viajes donde se releva el estado de salud de una localidad en particular, trabajando en conjunto con comunidades y recabando información en torno a las enfermedades prevalentes en los distintos lugares. Estos campamentos, realizados desde el año 2010, duran aproximadamente cinco días y son considerados como una evaluación final integradora del Ciclo de Práctica Final.

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“¿Qué es lo limpio? ¿Qué es lo sucio? “– Taller lúdico contra la resistencia bacteriana” en el marco de la Semana de la Ciencia Digna

Desde la organización del Congreso destacaron la necesidad de seguir coordinando y compartiendo espacios con otros, para seguir creciendo, aprendiendo y haciendo el camino de la formación de profesionales y la construcción de saberes científicos al servicio de las comunidades y los pueblos que luchan por una vida digna.

Tenemos que construir barcas”, con esta metáfora el periodista Raúl Zibechi convocó a pensar al extractivismo como problema global y estructural del cual no podremos salir con gestos tibios y/o progresistas, sino con la construcción en el aquí y ahora de proyectos sociales antagónicos al hegemónico que continúen creando horizontes diferentes. Crear territorios autónomos, donde salud, educación y alimento sean manejados por las comunidades (…) Para derribar la alambrada debemos empujarla desde los distintos lugares que ocupamos”. El Congreso fue un ejercicio de esta estrategia en el campo de la investigación. Una ciencia que se piensa no para contener sino para sanar y hacer frente a los problemas de nuestro tiempo, donde la formación se base en el intercambio de saberes y no en la transmisión jerarquizada y por sobre todo aprendamos a guiar nuestros trabajo (sea cual fuera) con la ética como brújula.

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