SE PRESENTÓ EN LA PLATA “MALVINAS, UN PUEBLO EN LUCHA CONTRA MONSANTO”

La lucha inclaudicable por la vida

Tras la presentación de este libro en Córdoba y Buenos Aires, también se realizó en esta ciudad una charla debate sobre el pueblo cordobés que desde hace casi tres años ha salido a las calles para enfrentar a la multinacional semillera.

por Benjamín Rocca

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Con la presencia de Patricia Agosto y Mirta Israel, integrantes del equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía, y la coordinación de la Asamblea Contra los Agrotóxicos La Plata, el martes 11 de agosto se presentó en la Casa por los Derechos Humanos Hermanos Zaragoza el libro “Malvinas, un pueblo en lucha contra Monsanto”. En este libro, publicado en marzo de este año por la editorial América Libre y en el cuál la historiadora Patricia Agosto fue su coordinadora, se cuentan los pormenores del conflicto que desde 2013 viene manteniendo el pueblo cordobés Malvinas Argentinas contra la empresa transnacional Monsanto. Además de narrar los hechos cronológicos de la lucha territorial y el bloqueo a la planta, el trabajo también incluye otras problemáticas, como la ley de semillas y la soberanía alimentaria en toda América Latina.

     Antes de que tome la palabra Agosto, se proyectó un video homenaje con una entrevista realizada a Andrés Carrasco, el reconocido investigador que falleció el año pasado y estuvo muy comprometido contra el uso de transgénicos y particularmente con la causa Malvinas (ver “El científico comprometido”). Por ese motivo, en el libro hay un capítulo completamente dedicado a él y también otro que consiste en los documentos del Juicio Ético y Popular a las Transnacionales, llevado a cabo en el 2011.

UNA CAUSA EMBLEMÁTICA

     A su turno, Patricia Agosto fue haciendo escala en las diferentes etapas que este conflicto atravesó a lo largo de casi tres años y en los cuáles el pueblo de Malvinas se transformó por completo, desde el estupor que significó en el 2012 enterarse de la llegada de Monsanto hasta estos días en los que no sé tomó ninguna medida definitiva.  Antes de hablar del conflicto propiamente dicho, Agosto consideró ineludible mencionar el fallo histórico contra el uso de agrotóxicos que hubo en Córdoba en agosto del 2012, un caso sin precedentes en el país y el continente y con el cual se condenaron a dos personas por las consecuencias perjudiciales que sufrieron los habitantes del barrio Ituzaingó Anexo. Más allá de la desazón que significó para los vecinos del barrio que las condenas no fueran las que esperaban, ya que ninguno de los condenados fue a prisión, el fallo fue muy importante ya que por primera vez se juzgaron los efectos de los agrotóxicos en la salud de las personas y representa un antecedente  de gran valor para el caso de Malvinas.

     Como explicó Agosto, la complicidad del poder político cordobés con Monsanto fue evidente desde el inicio del conflicto. Un día antes de la primera marcha en Malvinas contra la construcción de la planta, realizada el 29 de enero del 2013, el intendente del pueblo, Daniel Arzani, dio a conocer un comunicado ambiguo y oportunista que buscaba claramente dividir y generar rispideces entre los habitantes. En este comunicado se decía que los vecinos de Malvinas no se oponían a una planta de Monsanto en el lugar, y que los que  se  estaban oponiendo eran “vecinos foráneos con intereses oscuros”. Las mentiras, el desconocimiento y la negligencia del poder político no acabaron ahí, aprobaron la propuesta de Monsanto sin pasar por la Secretaría de Medio Ambiente provincial y se justificaron con datos totalmente falsos, como por ejemplo, que la implementación de transgénicos en Argentina ya tenía 30 años y sin ningún tipo de efectos, cuando en realidad habían comenzado a usarse en 1996.

     Ante la desinformación sobre el tema que tenía la gente, fue indispensable concientizarlos e informarlos sobre lo que acarrearía la creación de una planta de Monsanto en el pueblo, y en ese proceso los medios de comunicación alternativos -varios de los cuales sufrieron represión- fueron fundamentales en la difusión de una causa ignorada o subvalorada por los medios más importantes. Para la gente de Malvinas, la lucha contra Monsanto se arraigó tanto y caló tan hondo en ellos, que independientemente de cómo siga el conflicto es una causa que no piensan abandonar nunca y sea en el lugar que fuere, aunque admiten que a veces se olvidan de qué es un “monstruo” de las empresas al que están enfrentando.

     Fue tal el cambio en las subjetividades del pueblo de Malvinas que, como dijo Agosto, para ellos no solo se trata de una causa ambiental, se transformó en una causa que va mucho más allá de eso y también significa una lucha contra el sistema colonialista, capitalista y patriarcal. Las mujeres han sido las principales protagonistas de la lucha de Malvinas y una consecuencia de que ellas se involucraran tanto fue la separación de parejas debido al machismo de muchos hombres que les cuestionaban estar tanto tiempo fuera de su casa. Si bien todo el pueblo está comprometido y los hombres participaron activamente, para Agosto las mujeres han puesto más “garra” porque son las que más conciencia tienen de la vida de las generaciones futuras.

     Hoy por hoy el conflicto se encuentra en una meseta, ya que Monsanto decidió no avanzar con su objetivo durante el 2015 por las implicancias políticas que podría tener este tema con las elecciones. De cualquier manera, la lucha del pueblo Malvinas Argentinas se mantiene tan firme como en el primer día y son un ejemplo inaudito de resistencia al uso de tecnologías y sustancias nocivas como también de denuncia a los poderes que sustentan a los agronegocios. Para ello, es una causa que trasciende lo meramente ambiental e incluye todas las vejaciones existentes en el sistema capitalista actual, por eso experimentaron una transformación tan profunda como pueblo y en este libro se logra materializar una historia de varios años  que servirá para amplificar aún más esa lucha.

EL CIENTÍFICO COMPROMETIDO

    Siendo un científico que siempre difundió y advirtió acerca del peligro del glifosato, en la entrevista proyectada, Andrés Carrasco, describió un panorama adverso para la solución de ese problema en nuestro país y que en su caso personal él vivió como una lucha quijotesca.

     Carrasco definió a la Argentina como el “huevo de la serpiente” en cuanto al uso de transgénicos en el Cono Sur, cuando en 1996 comenzó su aplicación aquí y luego fue expandiéndose a otros países como Uruguay, Paraguay y Bolivia. En este sentido, rescató como un ejemplo excepcional el caso de Brasil respecto a la soja, ya que siendo un país que produce mucho más que Argentina, una gran parte de su producción sojera no es transgénica y eso lo instala como uno de los principales proveedores de los países europeos.

     Mientras que en Europa y algunos países como India, México o EE. UU. hay una clara concientización de las consecuencias devastadoras del avance de Monsanto, para Carrasco Argentina es un país “autista” que está totalmente ciego a lo que sucede en el mundo con el uso de los transgénicos.  Esto lo atribuyó a la complicidad del poder político con las empresas y a silenciamientos y mentiras de todo tipo que él sufrió en carne propia, como por ejemplo que le ninguneen sus investigaciones por no tener el aval de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, a Carrasco nunca le importó eso porque sus trabajos nunca tuvieron ningún financiamiento o apoyo de entes poderosos y por el contrario, las investigaciones que son avaladas sí suelen ser apoyadas por políticos y empresarios.

 

 

 

 

 

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