DEBATE SOBRE AGROQUÍMICOS EN EL SENADO NACIONAL

Una deuda cumplida

Organizado por el senador Fernando “Pino” Solanas, contó con la exposición de varios especialistas y referentes del tema.

por Benjamín Rocca

     En el Salón Arturo Illia del Senado Nacional, se llevó a cabo el jueves 17, por primera vez un encuentro para debatir una problemática pendiente y también urgente en nuestro país como es la de los agrotóxicos. La iniciativa fue del senador nacional y presidente de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Cámara Alta, Fernando “Pino” Solanas, y, ante una amplia concurrencia de representantes de organizaciones ambientales, los oradores convocados fueron especialistas en este tema como los doctores Medardo Ávila Vázquez, Damián Marino y Damián Verzeñassi, y el ex coordinador de Medio Ambiente del distrito de Coronel Suárez, Emanuel Garrido.

FOTO Parlamentario.com

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     En su prólogo al debate, Pino Solanas enfatizó la necesidad que tiene el país de incluir definitivamente en su agenda política el problema de los agroquímicos como también otras problemáticas ambientales, sobre todo en el marco de una campaña electoral como la actual, en la cual estos problemas siguen prácticamente ausentes. El Auditor General de la Nación, Leandro Despouy, también dio un breve discurso inicial en el que se refirió al rechazo que hasta este momento han tenido las iniciativas políticas sobre estos temas, teniendo en cuenta el fracaso que tuvieron auditorías como las del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el  Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) o la Comisión Nacional de Investigación de Agroquímicos. Para Despouy, el SENASA debería tener un enfoque preventivo y esto no sucede porque el Estado no aplica el “principio precautorio” (establecido en la Ley General de Ambiente), el cual dictamina que ante actividades que podrían llegar a ser contaminantes el Estado debe garantizar la seguridad de la ciudadanía, es decir, la contaminación por agroquímicos no solo debe penalizarse si no que antes debería cancelarse el uso de los mismos.

     Tras un sentido aplauso de homenaje al doctor en embriología Andrés Carrasco, la socióloga Norma Giarracca y el periodista Javier Rodríguez Pardo, tres militantes ambientales fallecidos en los últimos tiempos, tomó la palabra el médico cordobés Medardo Ávila Vázquez, integrante de Médicos de Pueblos Fumigados, quién contó su experiencia en el pueblo Monte Maíz de Córdoba. En este pueblo, a partir de que ingresaron los cultivos de soja transgénica, comenzaron a detectarse muchos casos de enfermedades graves como cáncer, lupus, artritis reumatoide, pérdidas de embarazos o malformaciones, y varios equipos de medicina, química y geografía se dedicaron a investigar sus causas y los niveles de afectación, enfrentando la resistencia de las autoridades cordobesas.  Según los estudios realizados, el glifosato producía alteraciones en el material genético de las células y algunos datos estadísticos que arrojó Ávila Vázquez eran insoslayables: hubo 35 casos de cáncer en 10 meses cuando lo normal eran 11; en el pueblo había 100 veces más de pesticidas conviviendo con las personas que en el campo; y existían 22 depósitos de agroquímicos cuando sólo cuatro estaban registrados.

     Por su parte, Emanuel Garrido relató su experiencia como coordinador de Medio Ambiente de la Municipalidad de Coronel Suárez, cargo del que fue separado tras denunciar diversos casos de contaminación en esa ciudad. Contó que allí había entre 20 y 30 escuelas rurales con fumigación irregular, en las que los depósitos de pesticidas y los mosquitos fumigadores convivían con sus alumnos y maestros contaminando el agua, el aire y los alimentos que consumían. Salvo la excepción de la Defensoría del Pueblo que se ofreció a colaborar con Garrido, el resto de las autoridades de Coronel Suárez evadieron y denigraron su investigación al punto que terminó costándole su cargo.

LA CIENCIA IGNORADA POR LA POLÍTICA

     El siguiente expositor fue Damián Marino, químico e investigador del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, quien brindó detalles técnicos acerca de las consecuencias del uso de agroquímicos. Al explicar la dinámica ambiental de los diversos tipos de los mismos, plaguicidas, insecticidas, fungicidas y herbicidas, contó que hasta el 90 % de su aplicación ingresa a la atmósfera y describió cuáles son los mayores problemas al aplicarlos. En lo legal, tanto en la Organización Mundial de la Salud (OMS) como en el Código Alimentario Argentino hay un vacío regulatorio en torno al agua de consumo y existen muchas moléculas que no están registradas en ninguno de los dos, como sucede con los productos agrícolas coadyudantes que pueden ser más tóxicos que los activos. Por otro lado, Marino también recalcó la falta de acceso de información y el desconocimiento existente en torno a los agroquímicos; y propuso la creación de una Agencia Nacional de Plaguicidas que posea banco de datos públicos, monitoreos y estudios nacionales, planificación y participación ciudadana.

     En último término habló Damián Verseñazzi, médico y director de la Cátedra de Salud Socioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, quien expuso los resultados de los estudios realizados sobre los problemas de salud detectados en diversas localidades. Entre las principales patologías halladas se encuentran tiroidismo, alteración de las hormonas, obesidad en niños, trastornos neurológicos en jóvenes y un análisis del cáncer en los últimos 15 años según el cual en los últimos cinco se registró la misma cantidad que en los 10 años anteriores. De esta manera, su testimonio y los anteriores fueron parte de una jornada histórica que debería repetirse y profundizarse para instalar el problema de los agrotóxicos en la agenda pública del país, ya que como dijo Marino al finalizar su oratoria, “el conocimiento nos hace responsables”.

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